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health to cost downel modelo "Health To Cost Down"
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Es un problema en todo el tejido empresarial. Aumenta los costes salariales y afecta negativamente a la calidad con lo que perjudica la productividad y consecuentemente la competitividad, tan importantes en el entorno actual. El absentismo tiene múltiples causas, si bien el binomio enfermedad-salud acumula el 80% de las causas, siendo la enfermedad común la principal fuente de absentismo. Parece lógico pensar que todo plan de control del absentismo debe contemplar medidas enfocadas a gestionar la salud de los trabajadores. ![]() En la actualidad la gestión de la enfermedad está en manos de la Administración (Sistema Sanitario Público, Mutuas), existiendo suficientes datos, tras más de 10 años de experiencia, que demuestran que no es suficiente, ya que la tendencia de los indicadores ha sido en este periodo progresivamente ascendente. Es moderno y avanzado desde la óptica de la atención médica poblacional general, pero saturado y lento desde la de gestión empresarial. Además, factores como el envejecimiento de la población, el avance de las enfermedades crónicas, la limitación de recursos, etc … hacen pensar que la situación lejos de mejorar va a deteriorarse en el futuro. El empresario tiene la oportunidad de tomar las riendas y mejorar esta situación. ¿Cómo? Implementando un sistema de gestión global de la salud, orientado a resultados y con un enfoque centrado en el trabajador y sus problemas de salud; sistema que además de ofrecer una rentabilidad inmediata es una fuente de generación de ventajas competitivas. La principal novedad que aporta el modelo es el establecer un sistema de gestión global de la salud en la empresa. La salud es una realidad gestionable, es decir, medible por una parte, y por otra susceptible de ser mejorada mediante la realización de acciones concretas. Si esto ya es realidad cuando hace referencia a la salud de una persona individual, lo es más cuando hace referencia a la salud de una colectividad. Una gran parte de las empresas no gestionan la salud, o lo hacen de manera insuficiente. El marco legal europeo derivó la actuación sanitaria en las empresas hacia la prevención de los riesgos laborales, hipertrofiando la parte técnica de la misma (Seguridad, Ergonomía, Higiene), y centrando la parte médica en la vigilancia de la salud en relación con los riesgos laborales. El resultado es que ha quedado un vacío importante en el vasto campo de la enfermedad común, principal fuente de absentismo, que ha quedado huérfano. Por otra parte, el empresario gestiona todas las áreas de su empresa, producción, logística, calidad, incluso áreas tan intangibles como la comunicación, resultando sorprendente que la salud, y específicamente la enfermedad común, con una repercusión directa en los resultados de la empresa, queden sin gestionar. La razón de ello es que los expertos en gestión de la empresa no saben de Medicina, y el médico, en las empresas en que existe esta figura, habitualmente no es un experto en gestión. Es necesario combinar ambos conocimientos, Medicina y gestión, para realizar un trabajo eficaz con resultados demostrables. Gestión de la salud vs gestión del absentismo ¿Qué tiene que ver la gestión del absentismo con la gestión de la salud? Si analizamos las causas de absentismo, observamos que alrededor del 80% son originadas por problemas de salud. Y ese gran grupo de problemas, a su vez en más de un 80% es debido a enfermedades comunes y accidentes no laborales, es decir, procesos que las personas sufren por el hecho de vivir y envejecer, ajenos a la vida laboral. Por tanto, el término "gestión del absentismo", vendría a ser aproximadamente equivalente a "gestión la salud". La diferencia fundamental entre ambos términos es que el primero hace hincapié en el hecho negativo de la ausencia, y tradicionalmente se focaliza en la detección del fraude, asumiendo un rol fundamentalmente punitivo. El segundo, por el contrario, asume la hipótesis de que toda ausencia por motivos de salud está justificada (mientras no se demuestre lo contrario), focaliza sus esfuerzos en ayudar al trabajador enfermo a curarse de la manera más completa y rápida posible, y además implementa estrategias rentables para evitar la baja laboral. Son dos formas diametralmente opuestas de abordar una misma realidad. Es un sistema organizado para la gestión rentable de la salud en la empresa que incluye:
El objetivo final es doble: por una parte generar una disminución de costes de salud (absentismo por contingencias comunes y profesionales), y por otro generar una asistencia sanitaria percibida como excelente por el empleado. La gestión se desarrolla sobre tres grupos poblacionales claramente diferenciados: trabajadores en situación de incapacidad temporal, trabajadores en activo con sintomatología y trabajadores sanos con factores de riesgo. Trabajadores en situación de incapacidad temporal. Este grupo engloba aproximadamente al 2-10% (o incluso más) de personas que presentan problemas de salud de tal magnitud que se encuentran incapacitados para hacer una vida normal, y por supuesto para el trabajo. Sobre este grupo se desarrollan un conjunto de acciones tendentes a facilitar su más rápida recuperación y reincorporación a su vida normal, incluyendo la laboral, siempre bajo la perspectiva de que cada día de baja tiene un coste determinado, específico para cada empresa y trabajador. Para cada proceso de baja se realiza un "diagnóstico integral", que incluye un diagnóstico médico (qué le pasa a nuestro empleado), y un diagnóstico de situación (¿los servicios médicos encargados de curarle, están gestionando el proceso correctamente, o hay fallos de gestión, por problemas internos de los servicios públicos, que puedan ser evitables?). El resultado de este "diagnóstico integral" es la propuesta de acciones de mejora con criterios de rentabilidad para cada situación. Es decir, frente a determinado diagnóstico médico, podemos con una elevada probabilidad indicar al empresario el coste que para la empresa va a tener la no-actuación, vs el coste que implica la propuesta de una actuación médica privada financiada por la empresa y aceptada por el trabajador. El método da pautas para decidir qué propuestas se elevan a la Dirección, por su importante ahorro de costes y su elevada probabilidad de éxito. Poco a poco, con experiencia suficiente y elevados niveles de certeza, la empresa va tomando la iniciativa en el diagnóstico y tratamiento de un determinado conjunto de procesos de tratamiento estandarizado y sencillo, en los que la no-actuación implica un alto coste empresarial. Generamos de esta forma una importante reducción de costes, dando al trabajador un servicio altamente valorado. Trabajadores en activo con sintomatología. El torno al 15-20% de los trabajadores en activo hacen una vida laboral aparentemente normal, si bien presentan una serie de síntomas que nos indican la existencia de un proceso de enfermedad con una posible evolución hacia la incapacidad transitoria. El objetivo aquí es detectar esos casos evitando la evolución hacia la gravedad mediante un buen diagnóstico, un tratamiento integral, y un seguimiento correcto, todo ello liderado desde la empresa. El objetivo es convertir una baja y su coste asociado en una no-baja, de coste cero. Trabajadores sanos con factores de riesgo. El tercer grupo es el formado por el 70-80% restante, trabajadores aparentemente sanos y en general sin molestias. Sin embargo, si los analizamos con detalle descubrimos que hay un conjunto de ellos que acumula una serie de factores de riesgo de enfermedad. Aquí hay que hilar fino para valorar bien qué acciones realmente se asocian a rentabilidad en el corto o medio plazo. Los recursos desplegados tienen que ser acordes con el ahorro de costes esperado, de manera que haya un retorno de la inversión. Hay experiencias suficientes que demuestran la rentabilidad de estas acciones cuando se sabe aunar conocimiento médico y gestión empresarial. El modelo ha sido testado en empresas de distintos tamaños y sectores. A continuación se muestran los resultados obtenidos tras el primer año de implementación, segmentados según los tramos de duración en los que cambian las condiciones de pago de las prestaciones económicas.
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